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sábado, 21 de noviembre de 2009

Un pez y un pajaro pueden enamorarse pero... ¿Dónde van a vivir? (IV)

¿Qué tengo que revisar?
¿Qué me ha traído hasta aquí?
¿Dónde está la magia que estoy buscando?


La magia, todo se basa en magia.




Muchas veces cuando tengo los cojones suficiente para miras atrás me doy cuenta de que hay infinidad de cosas de mi pasado que no encajaron, ni encajan ni encajaran. Suponía erroneamente, que si las dejaba ahí, solas, ellas mismas harían el trabajo sucio o al menos harían algo. No podía estar más equivocado.
Ni ellas encajan, ni yo con ellas. El pasado es así, sólo me ofrece piezas inconexas que ni él mismo podría poner en orden y mucho menos tener solución alguna y menos aún, darle un efímero sentido. Él sólo me ofrece respuestas sin preguntas y preguntas sin respuestas. Algo que resulta ser muy enfermizo.

Reconozco que he intentando forzarle a él, incluso a las piezas para que encajasen y todo cuadrase con cierta sintonía. Todo ello para sentirme un 1,33% mejor. Pero no mereció la pena.


Entonces dejo el pasado. Entonces me acuerdo de ella.

Sin saber muy bien por qué, cómo y no tener muy claro cuándo, descubrí que no era suficiente. Ya no me conformaba sólo con momentos. Casi sin querer me fui dando cuenta de que todo estaba formado por despedidas, aquellas despedidas inacabadas y en muchas ocasiones frías y distantes.

Entonces las preguntas te inundan:

¿Cómo es ver un atardecer sin la necesidad de adornarlo con palabras?
¿Cómo es gritar en silencio lo que siento?
¿Cómo es estar horas sin necesidad de hacer nada y que su mera compañía me baste para encontrar una calma que verdaderamente ya había olvidado?
¿Cómo es?

¿Dónde está la linea que define que es más que una amiga y menos que un amor? Lo peor de todo es que ni lo sé, ni me interesa saberlo ya porque puedo afirmar sin temor a equivocarme, que necesito esa magia, pero no sé cómo conseguirla.


Escuchando: Dover -better day

viernes, 20 de noviembre de 2009

Un pez y un pajaro pueden enamorarse pero... ¿Dónde van a vivir? (III)

¿Qué significa lo que me sucede?



Quien no sepa por qué vivir, por qué luchar o por qué merece la pena seguir, basta con pensar en los cientos de miles de libros, películas y personas interesantes que se pueden llegar a disfrutar, ver o conocer.

Si aún fuera poco, que no lo es, imagina la cantidad de lugares que puedes llegar a descubrir desde el más cercano al más lejano, en compañía o sin ella.
Muchas veces la compañía lo es todo. Muchas veces, lo importante no es el 'dónde' sino el 'quíen'.

Me sentí atraído ante esa posibilidad, ante la posibilidad de lo nuevo, de la novedad, por medio de un cúmulo de razones que aún no sé si son equivocadas o no. Y no importa. Me mentiría a mí mismo en un ejercicio de autosugestión si dijera que sigue siendo tan relevante como lo pudo ser el primer día, pues es imposible.

Y así es como el pasado tiene la fea costumbre de sorprenderte cuando menos te lo esperas, o al menos, cuando no tienes ganas de ser sorprendido. Pero así son y así han sido siempre las elecciones binarias; blanco o negro, sí o no, con o sin, derecha o izquierda, arriba o abajo.

El problema de querer algo es el miedo a no poder conseguirlo y en el peor de los casos, el miedo a perderlo. Lo cual hace que mi deseo por soñar, por imaginar, por poder sentir 'aquello', aumente exponencialmente. Cuanto más lo pienso, más lo quiero. Cuanto más lo quiero más se aleja. Cuanto más se aleja más sueño con ello. Cuanto más sueño con ello, más pienso.

Y es más bonito soñar que fue cierto, porque así fue.


Escuchando: Jhon Lennon - Stand by me (Playing For Change edition)

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un pez y un pajaro pueden enamorarse pero... ¿Dónde van a vivir? (II)

¿Qué puedo aprender de esto?
¿Cómo puedo aprender algo?
¿Por qué necesito pasar por esto?
¿Cómo he llegado hasta aquí?


Ahora, toca observar todo con otra mirada, mirar a través de otro prisma e intentar ver lo que antes no pude o no supe ver. Y no es fácil sabiendo que no se puede revertir nada aún intentándolo.
Examinar todo lo hecho y todo lo que por omisión o acción decidí no hacer, mirar comportamientos erróneos que tal vez nunca lo fueron, acciones dementes que con toda seguridad nunca debieron producirse y sobre todo, muchos gritos en silencio. Siempre en silencio. Y en silencio nada funciona.

No es sencillo intentar sacar algo positivo a todo lo que haces, de todo lo que te ha pasado. Siempre se dice que puedes aprender algo, que dentro del peor de los males, siempre hay algo bueno. Pero no siempre se sabe cómo intentarlo, mucho menos como hacerlo con meridiano éxito.

He dicho muchas veces, "Algo verdadero es algo que perdura en el tiempo".

Y es por ello que he mostrado muchas veces las evidencias de la verdad, de mi verdad, de la verdad de todos. Porque aunque muchos se empeñen, verdad sólo puede haber una, no puede haber cinco verdades iguales, ni diez verdades distintas. Sólo hay una. Nadie podrá recriminarme nada, he sido sincero y más aún honesto, y jamás me voy a sentir culpable por no sentir algo o por sentir algo, como ahora, algo que no sé muy bien qué es ni en qué contexto hacerlo encajar.

¿Puede que la falta de sentimientos, sea un sentimiento?


No actuaré como si fuera una víctima que no sabe qué le pasa. Si lo hiciera sólo reconocería que otros pueden hacerme daño. Y no les voy a dar ese gusto, al menos, hoy no. He realizado infinidad de cosas que no han sido a gusto de todos. Incluso he hecho cosas que no han sido bien recibidas por la gran mayoría de los seres bípedos que con mayor o menor esmero, me ha tocado tolerar en cercanía. No siempre lo hice con malicia, al menos a sabiendas de que así era, aunque en muchas ocasiones he hecho mucho daño tanto a personas deseducadas -que no maleducadas- como a personas que pasaban por allí. Entiéndase como se debe, uno no pasa por allí tantas veces, casualmente, hasta ver si sale perjudicado o no. Más aún cuando ves que se congratula en caso afirmativo.
Pero hay que reconocer que lo hacía bien, más aún cuando me lo proponía, aún siendo por inercia pura y dura.

¿Esto quiere decir, que aquellas personas deseducadas se ríen dentro de su propia tragicomedia, dentro de su propia espiral de alarde analfabeto mirando a los demás con recelo? Puede ser, pero yo esas relaciones acomplejadas y enfermas, no puedo resumirlas con facilidad.

El voto de confianza conmigo mismo evidentemente, acabó, y en parte porque creía o quería creer que algo podía cambiar. Y nada cambió





Escuchando: Depeche Mode - Enjoy The Silence

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un pez y un pajaro pueden enamorarse pero... ¿Dónde van a vivir? (I)

¿Qué o quién me beneficia?
¿Qué necesito?

¿Cuánto de lo que necesito no lo controlo yo?
¿Qué es lo que busco?



Si tuviera que buscar pareja, tarea inefablemente difícil, lo haría de la manera más sencilla posible: Entre todas las personas que conozco, buscaría a la persona con la que pudiera solucionar un problema grave. Esto, que puede parecer simple, no lo es. Una persona que me ayudara en tan titánica tarea, debe de tener mi completa confianza, para poder transmitirle la naturaleza del problema. No sólo me escucharía sino que haciendo un esfuerzo sobrehumano me intentaría entender. Algo que verdaderamente se encuentra en peligro de extinción. Esa misma persona que me ayudaría en un primer momento y en el mejor de los casos, me apoyaría incluso en un problema grave, planteándome soluciones completas, parciales o al menos, de algún modo, mejorar la situación hipotética en la que me encontraría. Ya tenemos algo con lo que empezar.

Pero ahora planteo otra cosa notablemente más interesante, ¿Y si no supiera qué buscar? El proceso de búsqueda puede llegar a ser difícil, arduo e incluso largo e ineficiente. Pero más aún si no tenemos ni idea de qué buscamos. ¿Buscamos aquellos ojos, oscuros y profundos como el pinar de oromana? ¿O aquellos ojos claros, donde sin lugar a dudas se puede reflejar la luna y ella, en los mios?

Entonces arrastras todas las dudas o en el peor de los casos, ellas a ti. Empiezas a cuestionar lo que has hecho, lo que haces y lo que harás. Dudas de todos y de todo. Dudas de ti. Dudas de seguir dudando. Y entonces llega la tristeza.

Nuestra cultura, nuestras normas sociales no respaldan estar triste. No esta bien visto estar triste aunque en ciertas circunstancias, en ciertos momentos, lo más verdadero que tenemos es nuestra tristeza.

¿Y entonces qué? Entonces te das cuenta, de que las noches de verano, se acaban en verano.

Escuchando: Mike Oldfield - Man in the rain