domingo, 16 de noviembre de 2008

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"Contemplamos el mundo que nos rodea en silencio. Hemos tardado toda una vida para aprender a hacerlo. al parecer, sólo los viejos son capaces de estar juntos sin decir nada y sentirse bien. Los jóvenes, impulsivos e impacientes, siempre rompen el silencio.
Es una lástima, pues el silencio es puro.
El silencio es sagrado, y une a las personas, porque sólo aquellos que se sienten cómodos con la compañía de otro pueden estar juntos sin hablar.

Es una gran paradoja"





Ahora, valoro el silencio un treinta y tres por ciento más.


Escuchando: Frente Bizarre - Love Triangle

viernes, 14 de noviembre de 2008

Lo que te hace especial es lo que te hace diferente

El amor no puede nacer sólo de una atracción física, porque entontes nos enamoraríamos de muchas –demasiadas- personas. No puede ser sobre cualidades del carácter como el ser gracioso, el tener una personalidad agradable, etc… ya que se da por supuesto que hay muchas personas así y desde luego no nos podemos enamorar de todos.

El amor se fija y afianza sobre aquello único e irrepetible, esto es, la esencia de la persona. Lo que te convierte a ti en alguien completamente distinto del resto de seres humanos, aquello de lo cual, todos tus sentimientos y emociones son distintas a los demás, tu forma de ser en el sentido más profundo del término, es la única fuente del amor.

Así, lo que eres (y cómo lo eres) le confiere a tu carácter una determinada cualidad, de tal forma que todas sus manifestaciones tendrán la marca intransferible que le confiera tu única personalidad. Podrás ser graciosa, como muchas otras personas, pero de una manera única, podrás tener una personalidad agradable, al igual que otras muchas, pero no de la misma manera. Para enamorarse de una forma de ser, de la esencia íntima y única, del tú diferente al infinito yo, hace falta conocerlo, comprenderlo, y eso requiere tiempo.

El flechazo se da en un instante, luego es enamoramiento.


Gracias.


Escuchando: Jarabe de Palo - Realidad o sueño

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La guerra nunca cambia

A veces casi me preocupo pensando que ya no confío en nadie, o en casi nadie. Sonrío, hablo, me relaciono con muchas personas pero siempre bajo un halo de hipocresía –esa misma que yo detesto- la cual intento que de una forma u otra, me proteja. Realmente no me fío ni de mi cepillo de dientes. Esta situación, no es más que la consecuencia de una serie de casualidades, vivencias y acciones que han hecho que tiempo ha, cambiase todo la mentalidad que tenía sobre este tema.

Así que, personalmente, creo que lo normal es que nadie debiera dar su confianza 100% en otra persona y que todos tengamos nuestros secretos, que tengamos varias personas que conozcan diferentes partes de nosotros. Porque todos, en un momento determinado tienen alguna razón o debilidad a poder fallarnos (no es que tenga que pasar por obligación).

Después, es obvio que se deja de confiar en la gente. Yo lo hice. Y lo hago, a pesar de encontrar nuevas personas, de conocer a gente… Quizás sea yo el único loco o puede que otros estéis igual de locos.

Escuchando: Carlos Santana- EUROPA

miércoles, 5 de noviembre de 2008

yoUniverse

Cuando una persona a la que se estima tiene problemas, lo suyo es estar ahí, tratando de ayudar, si se deja.
Si no se deja, puede ser una simple estrategia de orgullo. En el fondo, espera y desea otra cosa. De ser así se tarda poco en solucionar la situación. Si no es el caso, si hay indicios de que la persona es de las que se hunde en la mierda sin necesidad, sin escuchar a los demás, etc… lo mejor es, pasado un tiempo prudencial, tras haber hecho varios intentos, para que uno no pueda pensar después que podría haber hecho más, marcharse y evitar todo lo que no sea un contacto de saludo cortés por la calle con esa persona.

Y es que el mercado emocional de primera mano se agota. Se acaba. Se extingue. Es así, es un hecho. A estas alturas, todos buscamos en la sección de kilómetro cero antes de recurrir a la segunda mano; repleta de morales usadas, corazones maltratados, vergüenzas agrietadas o en el mejor de los casos, a reformar, y eso cuando hay suerte.


Escuchando: undrop - train

domingo, 2 de noviembre de 2008

Hacer lo necesario y hacer lo correcto no siempre son cosas que van de la mano

Estoy solo en una ciudad que desconozco, empieza a anochecer y mi única pertenencia es un mapa que no alcanzo a comprender.

Tengo un reloj que no avanza y una ropa que no puedo reconocer como mia.

¿Cómo podría no tener miedo?

Entonces leí en un cartel, en la lejanía:


"En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible,
un sueño inalcanzable y un amor inolvidable"

Y esbocé una sonrisa;



En aquel momento, me sentí tranquilo, calmado y aparentemente seguro.


Secretos inconfesables tengo muchos y gracias al karma mi discreción es equiparable a ellos. Un arrepentimiento irreversible… si que tengo, aunque más bien tengo dos –docenas-…

Sueños inalcanzables no tengo ninguno, bien porque ya he conseguido lo que me he propuesto o bien porque creo que puedo conseguirlos (hoy me levante con alta estima).

Y amor inolvidable, no tengo. Simplemente creo que no existe amor alguno que no se pueda olvidar.


Huelga decir, que después de leer el cartel descubrí que estaba en un lugar que no recordaba, que no tenía importancia alguna que se hiciera de noche y depende de en qué situaciones no importa cuales sean tus pertenencias.


Escuchando: Barry White - Let The Music Play