sábado, 30 de agosto de 2008

Ya no me ampara ni el anonimato

100 entradas puestas en 2008, nunca pensé que una idea que se formó en un bar iba a tener tanto “éxito”.

Llegados a este punto voy a arrojar algunos datos relevantes del blog:

6.898 páginas vistas

1201 usuarios únicos desde 38 paises entre ellos EEUU con más de 300 páginas visitadas desde 11 estados.

Las visitas directas son de un 58%, las visitas desde google ( y otros buscadores) representan el 25%, las visitas desde blogger son de 7%, desde tuenti son de 5% y el resto del porcentaje son de visitas a partir de páginas de mensajería instantanea-web (ebuddy y similares).

El día que más páginas se vieron fue el 14 de julio con 124, el mismo día que publique la entrada “Esta cobardía”

El día de más usuarios fue el 8 de marzo con 26 cuando publiqué la entrada “Los trenes” y curiosamente no tiene ningún comentario.

Más del 99% de los visitantes usa windows, habiendo visitantes desde plataformas como linux, macintosh, ps3 o incluso PSP.

Datos a día de 25 de agosto.


Llegados a este punto tengo la obligación moral de coger las 10 entradas que más me han gustado y comentarlas brevemente:


Muchas veces…(1) y (2)

Esta entrada me gusta mucho por la historia que representa. Para mí, es una entrada divertida que cuenta con un toque de humor lo que me sucedió fuera de España.

Cuando dejé de creer en sorpresas

Entrada breve pero concisa, aunque parece ser que no se ha entendido como debería. Aún así, se merece estar entre mis preferidas.

Lo hago como nunca pierdo como siempre

Sin duda una de las mejores 3 entradas de todo el blog. Una vez más parece ser que no se llegó a comprender de manera satisfactoria. Narra una serie de acciones, sensaciones y cosas por el orden (mas o menos natural) que sucedieron. Intento hablar de algo que sucedió hace tiempo con alguien que me importaba pero algo cambió y no sé muy bien el cómo ni el por qué.




I wonder how i still here

Esta entrada me gusta mucho porque narra mis dudas acerca de las relaciones entre personas y el posible o no tan posible amor. Sin duda, se merecía estar entre las elegidas.



Me sobran noches o me faltan días

Refleja lo que sentí en un momento determinado a causa de la impotencia y la autocompasión. Me gusta mucho la frase final que despide la entrada.


O necesitas hacerlo o imposible es & ¿Por qué no?

Que duda cabe que me inspire en una mujer y que estaba triste cuando la recordé. Mentiría si dijera lo contrario. Uno las entradas porque realmente son cosas que se relacionan y que tuve que unir pero no supe muy bien cómo. Otra de mis tres favoritas.

Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación.

Sin duda es la última de las tres que más me gustan. Recuerdo que cuando lo escribi me sentía muy mal, tanto conmigo mismo como con los demás.


Sólo pensarlo me produce nauseas

Aquí, cuento como me he dado cuenta de que muchas veces he hecho daño a personas que me quieren de manera gratuita tanto consciente como inconscientemente. Y sin duda, me arrepiento de ello. Aunque siempre tarde, como todos los arrepentimientos.



E Pluribus Unum

Aquí narro como me he dado cuenta que muchas partes de mi vida han fracasado por la sinceridad. De qué manera me he ido dando cuenta de que es inútil ser sincero pues es lo que la gente no quiere.


Fotografo total 1, 2, 3

¿Cómo podía faltar esta serie entre las diez mejores entradas? En esta serie de entradas explico más o menos las situaciones que me ocurren cuando saco la cámara a la calle, cómo llego por azar a mis manos (la cámara) y de vez en cuando expongo un poco del material que saco con ella.


Escuchando: The Killers - Smile Like You Mean It

miércoles, 27 de agosto de 2008

El fondo de la desesperación es la duda sobre uno mismo

“El tiempo pone a cada uno en su sitio”

Frase perturbadora, maligna, consuelo de muchos ergo consuelo de nadie.
Esa frase me fue comunicada en un momento de casi paz interior, por un amigo. ¿Qué debe de significar esa frase? Por más vueltas que le doy no encuentro sentido alguno.

En mi caso, casi siempre (por no decir siempre) pague con despedidas mis errores, los errores de los demás y los errores comunes. Así que, hubo muchas despedidas, sí.
No pasa nada, la vida es así –pensé- pero he de admitir que conforme pasa el tiempo ese sentimiento de culpa, de autosuficiencia vacía de “ey no pasa nada” me repugna más y más y MÁS.

Por ello, sé que mi època no existe. La busqué, fue un proceso rápido, agotador e inefectivo… algo completamente inefable. La teoría de que todo es posible me mostró la respuesta… ella está aquí, allí, en "algún" la encontraré. He buscado durante muchos momentos, he tenido todo tipo de experiencias –vacías- pero nada comparable a lo que será encontrarte, amor mio. Vengo, para estar contigo… léeme, sé que llevas tiempo buscándome. Estoy aquí, no tengas miedo pues yo no lo tengo.

Esuchando: Midge Ure - Breathe

martes, 26 de agosto de 2008

Muchas veces.... (2)

Continuación de Muchas veces.... (1)




De aquel modo el camarero, después de mirarme fijamente unos pocos e intensos segundos se movió hacia la máquina. Me asomé con todo el disimulo que me permitió el mobiliario del pub, con lo que con toda seguridad hice el ridículo ante todos los presentes aunque a dios gracias estaban todos concentradísimos en sus conversaciones.

Fue así, como observe como el malhumorado camarero golpeaba con celeridad la pantalla de aquella máquina para seleccionar música. Intuí una vez más, como la música que había puesto yo anteriormente no había sido de su agrado.

Comenzó a sonar la música, era death metal, heavy metal o metal a secas, lo desconozco por completo pues no soy capaz de discernir diferencia alguna entre estos géneros. Lo único que sé con total seguridad, es que había mucho ruido y voces roncas que gritaban hasta la extenuación. Música que no soporto, a decir verdad.

El camarero, VICTORIOSO, volvió a entrar en la barra y me miro desafiante. Mientras tanto, yo jugaba con el móvil o al menos hacía el intento mientras apuraba mi morenaza.

Durante el segundo tema que sonó, mi minúscula paciencia se desmoronó al comprobar que la canción que estaba sonando seguía la misma temática que la primera. Con lo cual me levante con total tranquilidad, me dispuse a ir a la barra y le pedí a mi ENEMIGO otra pinta de guiness. El camarero me miró, me observó, intentó entrar en mi mente pero no pudo.

Me dio mi pinta, pagué con un billete de 10 libras y me hizo la “jugada” de darme la vuelta en monedas… unas 6 o 7 monedas. Mientras me daba las monedas, tenía una sonrisa de oreja a oreja y entonces comprendí que lo hizo con premeditación y alevosía.

Él me sonrió situando el cambio en la barra. Yo, miré el cambio luego miré al camarero con gesto serio, volví a mirar el cambio, SONREÍ y volví a mirar al camarero sin cambiar un matiz mi expresión facial.

¿No te han gustado las canciones y ahora vienes a tocarme los cojones? –pensé-.

Me resigne, lleve mi cuerpo y mi morena hasta la mesa aún con la vuelta en la mano… y no paraba de darle vueltas a la cabeza de lo que me había hecho el simpático camarero. Fue darle un pequeño sorbo a la morena y la CLARIVIDENCIA me guió hacia la victoria. Tenía un plan, un plan con el cual sabía a ciencia cierta que iba a saborear el tan preciado ÉXITO. Volver a tocarle los cojones al camarero con la máquina pero en una proporción diferente, una proporción desmesurada, una proporción BÍBLICA.

Dudé unos segundos si debía hacerlo, he de reconocerlo, pero ya no había vuelta atrás…

Fui directo a la máquina de música –por segunda vez- y eche TODAS LAS MONEDAS que me había devuelto aquel individuo. De aquella manera, tenía muchísimos créditos podía poner muchas canciones, pero aquello no iba a ser suficiente, no para mí.

Empecé a buscar grupos de música, tenía unos doce o trece créditos lo que se traduce en unas doce o trece canciones. Busqué y busqué hasta que me decidí: RADIOHEAD.

Ahora debía elegir la canción más tranquila entre las que me gustaban de aquel grupo para tocarle un poquito los cojones al camarero. Así fue, la elegida: “Karma police”.

Fue en aquel momento cuando por cosas del destino, el azar, el karma o quien sabe qué me hizo pensar una de las MEJORES IDEAS que he tenido jamás. Iba a gastar TODOS los créditos en poner la misma canción una y otra vez. Y así fue.
La tarea demoró más de diez minutos, ya que debía de volver a buscar genero – nacionalidad - grupo/artista - canción. Antes de acabar tan titánica tarea, comprobé que la lista de reproducción estaba formada correctamente y estando todo perfectamente organizado, dudé si mirar al camarero pues no me atreví a mirar ni una sola vez por miedo a que empuñase algún tipo de arma y me agrediese.

La música empezó a sonar mientras volvía de camino a la mesa. Nada más llegar, comprobé que la pinta estaba caliente y es entonces cuando comprendí que quizás había tardado más de la cuenta. NADA IMPORTABA, NADA. Me levante una vez más a pedir otra pinta, siendo esta vez mucho más normal la simpatía del camarero. Todo marchaba bien, hasta que al recoger la pinta y darme la vuelta, acaba la canción y empieza la MISMA. No vi la cara del camarero en aquel momento, pero puedo imaginar cual fue.

Tranquilamente, una vez más, volví a mi mesa y me senté tranquilamente, cómodo, sereno, con esa sensación del trabajo bien hecho. El camarero me volvió a mirar y yo le miré y el seguía mirando y yo seguía mirando y estoy seguro que él estaba viendo lo feliz que era en ese momento. Era fácil.

Y así fue como escuché yo y el pub entero, más de diez veces, karma police.


Escuchando: Radiohead - Karma Police

jueves, 21 de agosto de 2008

Lo cortés no quita lo valiente

Me siento, el vagón aún esta vacío. Me acomodo, miro por la ventana con algún que otro síntoma de nostalgia. Vuelvo a mirar al interior, observo como todo el vagón permanece vacío menos mi asiento –que ocupo yo- a falta de 5 minutos para salir.

Saco un libro, que trata de un sociopata el cual rige toda su vida con tiradas de dados cosa en la cual me siento plenamente identificado y me dispongo a empezar a leer para intentar que el viaje transcurra con la mayor celeridad posible.

Abre la puerta una joven, entra en el vagón con firmeza. Ella tiene unos 25-30 años, no consigo (ni me atrevo)a hacer una aproximación mejor. Duda dónde sentarse, está confusa; mientras, rezo, IMPLORO al karma a que no se siente cerca de mí.

Sigue dudando, mira los asientos como si su vida dependiera de ello, no sabe lo que hacer y finalmente se sienta en el asiento de mi izquierda.

Es hora de recapitular, vagón vacío, entra, mira, piensa, se sienta a mi lado.

¿Por qué cojones te sientas a mi lado? –pensé- lo hice tantas veces que incluso tenía miedo de que ella se enterase con alguno de sus poderes.

Se sienta, me saluda y le contesto con un frío “buenos días”.

Por su acento, y gracias a mi infinita perspicaz descubro que no es española. No consigo ubicar exactamente de qué país es, Rusia, Ucrania, Kosovo, Hungría tal vez, no lo sé…

Ella, lleva unos vaqueros de marca ajustados –como casi todas las chicas- unas sandalias que pueden ser calificadas como “fashion” que deja entrever unos delgados y esbeltos pies; por arriba lleva puesto una camisa celeste, también de marca, con las mangas remangadas. El pelo oscuro, lo tiene recogido por una elegante cola. Su piel blanca, impoluta, frágil asoma por los finos brazos que porta.

Esta descripción, la obtuve de los pocos segundos que aparte la mirada de mi lectura.

El viaje continuaba, pasaron algunos minutos cuando ese acento del DEMONIO volvió a interrumpir mi CONCENTRADA lectura.

Siendo sincero, no recuerdo que me dijo. Sólo recuerdo como saqué MI DADO de 4 caras, lo lance en la pequeña mesa que disponía, salió un dos y le dije diplomáticamente “no”.

Ella, me miro incrédula durante unos quince seg, así lo pude observar a través del reflejo del cristal. Después de eso, seguí leyendo tranquilamente.

Disfrute de veinte, quizás treinta minutos de lectura cuando vino el revisor a pedir los billetes. Educadamente, le acerqué mi billete y comprobó como efectivamente todo estaba en regla. El revisor hace lo mismo con la señorita de mi izquierda, y se marcha.

Pasaron catorce segundos desde la marcha del revisor cuando el DEMONIO volvió:
-Perdona, ¿Sabes dónde está en servicio?
[silencio]
[silencio]
-Eh…[pausa y sigo leyendo]
[silencio]
[silencio]
Paso de página.
[silencio]
-Perdona, ¿Decías? –dije-
-Que si sabes dónde…
-¿El servicio? –le interrumpí sin apartar la mirada del libro-
-Sí
-Pues… [pausa] Pues…(aparto la mirada del libro)
Supongo que por allí –señalo hacia delante-
-Ah, gracias.

Aprovecho que se va para buscar con suma urgencia el ipod en la mochila. Lo consigo encontrar. Ya he imposibilitado cualquier tipo de comunicación, ÉXITO.
El demonio vuelve, se sienta nuevamente en el mismo sitio.
¿Por qué lo hace? ¿Tendrá ese asiento? Aún teniendo ese asiento, ¿Por qué no se cambia? ¿Ha querido practicar el idioma? ¿Ha sido todo una causalidad? ¿Ha sido todo una montaña de arena de mi anti-socialidad que va en aumento? ¿Será sólo por tocarme los cojones mientras leo?

Creo que ha pillado la idea del ipod, a dios gracias no me volvió a molestar más y así pude tener un viaje cuasi tranquilo.


Escuchando: Oasis - Wonderwall

martes, 19 de agosto de 2008

La mujer del César no sólo ha de ser honesta, sino parecerlo.

Hoy, ha sido un día raro. He visto a una persona que quizás no debería haber visto. Eso sucede todos los días, sí, pero hoy ha sido completamente diferente.

Recordé todos los momentos que habíamos pasado juntos –o al menos casi todos- y de nuevo mi memoria selectiva se puso en marcha; risas, caricias, besos y en definitiva… buenos momentos. Pero ella falló –también la memoria selectiva- lo cual me hizo recordar de golpe mentiras, desconfianzas, frases ambiguas, dolor y sobre todo, fracaso.

Sí, fracaso, la gran temida ausencia de éxito. Eso fue lo que ocurrió como otras tantas veces.

Ya sé que no siempre se puede ganar, sería imposible, pero ya estoy cansado de perder…te.


Al menos, sé lo que tengo, lo que quiero y lo que me falta.

Escuchando: Jhon lenon - imagine